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Durante varios años, Federico Gama se dedicó a documentar las vidas de los cholos en el DF: una comunidad que desciende de los chicanos –ciudadanos estadounidenses de origen mexicano- y que encarna como ninguna otra la fusión cultural que atraviesa y marca el territorio de América del Norte. El resultado de ese trabajo es Cholos a la Neza, Otra Identidad de la Migración, un proyecto –presentado ahora en Nuestra Mirada- que documenta el impacto que produce en los jóvenes migrantes indÃgenas la cultura urbana de la Ciudad de México, y que en 2008 fue nominado al premio All Roads que otorga el proyecto All Roads deNational Geographic. Con un registro ávido y preciso, Gama –de 47 años, y con una labor reconocida nacional e internacionalmente- se internó en un universo próximo y extraño a la vez. Y transformó esa mezcla de cercanÃa y distancia en un revelador relato sobre la juventud, la identidad y la difÃcil permanencia de los orÃgenes.
Texto y fotografÃas por Federico Gama
Hijos de la frontera. Los cholos representan un fenómeno cultural único en México. Son los herederos inmediatos de los pandilleros chicanos de la década de 1950 (conocidos también como pachucos) y eso significa que arrastran una herencia marcada por el desarraigo cultural.
Los chicanos –antecesores de los cholos- han sido históricamente ciudadanos estadounidenses de origen mexicano que asumÃan con orgullo su mixtura social y que crearon una identidad propia entreverando dos culturas que desde siempre los habÃan rechazado. Por un lado, tenÃan la nacionalidad de un paÃs –Estados Unidos- que no terminaba de aceptarlos; y por otro, si bien rendÃan tributo a un mÃtico y simbólico pasado –a su “verdadera cultura”- llevaban vidas que nada tenÃan que ver con el mundo real de sus abuelos. En otras palabras, eran demasiado mexicanos para ser estadounidenses y demasiado gringos para ser mexicanos.
De ellos, pues –de ellos y de sus profundas fusiones-, salieron los cholos: los más aguerridos representantes de la cultura chicana, los protagonistas de un fenómeno de fronteras y culturas prevaleciente en ambas partes de México y Estados Unidos. De ahà que los cholos de Ciudad Nezahualcóyotl (conocida también como Neza, Nezayork o MiNezota) puedan entenderse como una especie de implosión cultural que toma elementos de distintas geografÃas, pero parte de un único origen. Es decir, son mexicanos que se consideran chicanos en los alrededores del Distrito Federal (D.F.), o jóvenes mexicanos con influencia gringomexicana que añoran vivir en Los Ãngeles. En sÃntesis, son un ghetto mexicano en el centro de México, un paradigma fronterizo en el mismÃsimo corazón de una cultura.
El territorio donde se desarrolla este modo de vida y de pertenencia es Ciudad Nezahualcóyotl, una zona marginal del D.F. Los jóvenes de este lugar se sienten marginados por la gran urbe y eso tiene consecuencias: no se identifican tanto con la cultura juvenil del centro de México, pero sà se igualan con los primos, hermanos y tÃos que se van a trabajar de “espaldas mojadas†al otro lado de la frontera.
Este trabajo fotográfico justamente busca ahondar en el fenómeno que conforman los cholos de Nezayork: miles de jóvenes que hablan Spanglish, que se congregan en bandas organizadas para mantener el control de los más de ochenta barrios del municipio, y que se nombran a sà mismos –a sus bandas- con términos que hacen honor a las pandillas más famosas del este de Los Ãngeles.
Amor, violencia y fe. En Nezayork (o MiNezota, o Neza, o Nezahualcóyotl) la violencia es una forma de vida. Los jóvenes lucen armas desde los doce años, visten ropas holgadas, pintan murales y placazos –asà se llama a la firma de una banda- en las bardas de las casas, y practican el drive-by shooting (disparar desde un automóvil en movimiento) entre barrios enemigos.
Sin embargo, esta tribu urbana está signada por muchas otras cosas, aparte del desastre. Dicho de otra forma: ser cholo no sólo es ser delincuente. Es pertenecer, también, a un movimiento cultural que incluye una gama muy importante de expresiones de arte popular urbano como el mural, los placazos, los low-riders (automóviles y bicicletas adaptados con accesorios especiales, y pintados con colores y figuras llamativas), el comic, el cine, la música y el arreglo especial en su vestimenta y sus objetos personales.
A su vez, entre los cholos hay una serie de valores atávicos que la mayorÃa de los jóvenes mexicanos ha olvidado –si es que alguna vez los tuvo-: la solidaridad entre los miembros de un barrio, el amor a la madre y la fe en la Virgen de Guadalupe. Rinden un profundo respeto a la memoria de los difuntos -aunque no temen a la muerte- y  sienten un gran orgullo por el hecho de ser mexicanos y compartir un pasado prehispánico.
Lo curioso es que todos estos valores no llegaron a ellos por medio del discurso oficial del Estado, sino justamente por la vertiente contraria: los hermanos, primos o amigos que hace muchos años fueron a trabajar de “espaldas mojadas†a Estados Unidos -es decir, los mÃticos chicanos- fueron quienes les transmitieron la certeza de la identidad. Y fueron los chicanos, también, los que se erigieron y se erigen ante los cholos de Neza como auténticos dioses vivientes: ellos son los que traen dinero del Norte, usan zapatillas Nike, se enfrentan a la policÃa gringa, se pasean con sus chicas en autos estridentes, y llegan de visita al terruño con billetes suficientes como para invitar infinitas rondas gratis de drogas y alcohol. Es decir: los chicanos tienen todo aquello que un carnal de Neza pueda soñar. Y es ese sueño –ese deseo eternamente incumplido- el que mantiene vivos a los cholos, y a la imperfecta comunidad que han logrado construir.
Etiquetas: fotoperiodismo, marginalidad, metas del milenio, Mexico DF

Los trabajos quew hay sobre Mexico en esta revista son excelentes, felicitaciones. Me gustaria saber en que formato trabajo el compañero.
Gracias
me has inspirado… che vato loco…
yo conoci a estos cholos son carnales de la klika primera virgenes .pero la mayoria vive en el gabacho. si se meten a este sitio saludos.
EN LIBRO SALEN LOS CAMRADAS DE LA PRIMERA COLONIA LAS VIRGENCITAS, O COMO SE LE CONOCO EN SU TIEMPO LA PRIMERA VIRGENES, MUCHOS ESTAN AHORITA EN EL PENAL NEZA BORDO, OTROS EN EL GABACHO, ALGUNOS LAMENTABLEMENTE MUERTOS, OTROS YA SE LA LLEVAN RELAX.
eso era todo vato un saludo para la kris kross de neza en la benito juarez