
Texto y fotografías por Luis Weinstein
Fotógrafo, curador, investigador, crítico, Claudi (Barcelona, 1973) es lo que en Chile se denomina “Patiperro”: alguien que circula por el mundo. Entre su Cataluña natal y su América latina de adopción, es difícil que esté por más de un mes en un mismo país. Este esfuerzo ha dado sus frutos, Laberinto de Miradas, triple exposición colectiva y uno de sus grandes proyectos ya recorre la región.
¿Te parece que en América latina hay un estilo propiamente regional en estos términos: cómo armar el tipo de historia, las cosas que se cuentan, una perspectiva especial para mostrarlo,…? O simplemente viendo las fotos, no puedes saber si es de A.L. o no.
O sea, a nivel formal es imposible. Porque las influencias de otros países en la fotografía es brutal. Sí es cierto que todavía hoy en A.L. aun hay como un sello de “latinoamericano”, que se explota mucho, no?. El “hecho en latinoamerica” de los coloquios de fotografía que es el tema mágico-religioso, social y toda esa cuestión, sigue siendo una fotografía de exportación. Pero hay que diferenciar que ésa es una fotografía hecha en L.A. con la intención de gustar al mercado internacional, a diferencia de lo que se produce habitualmente. Y en lo que se produce realmente, hay de todo.
O sea, si uno tiene una perspectiva así, a vista de pájaro, de diferentes cosas, te puedo hacer una tesis y te puedo revertir la tesis con ejemplos totalmente contrarios, y te puedo mostrar gente que está en cosas realmente distintas. Yo me harté de ver fotografía alemana en A.L. Yo les decía “pero huevón, qué estás haciendo, no? ¿porqué tienes que buscar paisajes tristes, grises y aburridos? cuando estás en una sociedad que no es ni triste ni gris ni aburrida”. Yo puedo entender que un alemán te ponga algo asi donde no pasa nada, donde todo es gris y donde todo está absolutamente construido… Pero que eso lo haga un mexicano, con el caos que pasa en la ciudad, dices “NO !!!! ¿porqué?” y la moda ésa, pegó fuertísimo. En Argentina fue brutal también.
Entonces, no hay una fotografía latinoamericana. Sí hay referentes muy latinoamericanos, que te hacen interpretar esa fotografía respecto del referente y obviamente las problemáticas que hay en A.L. son diferentes a otros sitios.
Y en ese ámbito lo “documental” es lo más fuerte, no?
Y sí. De hecho uno puede interpretar problemáticas comunes. La idea de “Laberinto de miradas” fue generar esos lazos donde a mi me parecía que habían temáticas que se estaban trabajando de una forma muy particular, con situaciones muy similares y lo hacían fotógrafos que eran completamente desconocidos entre ellos. Con “Laberintos..” he intentado poner juntos varios trabajos que estaban hablando sobre el mismo tema desde lados muy distintos.
Entonces, ¿si es una problemática especificamente latinoamericana? No lo sé, porque tampoco sé lo que pasa en Asia, pero sí hay una forma en que determinados temas se repiten. O sea, la sociedad latinoamericana es una sociedad afectada por continuos ciclos, no? Ciclos económicos, subidas, bajadas … Claro, eso te genera una forma de narrar tu propia historia. Entonces hay eso de que sabes que algo que está subiendo va a volver a bajar y que el ciclo se repite y se repite. Aquí los ciclos son mucho más cortos que en Europa.

Ahora, ¿ Tu sientes que eso se ve en la fotografía?
O sea, es una fotografía de alguna forma … cómo te diría.. es una fotografía que hierve! Que sale de un sustrato en movimiento. Como te decía, que los alemanes hagan una fotografía aburrida: bueno, para que los alemanes tengan una crisis, pasa cada treinta años y también las crisis alemanas no tienen nada que ver con las latinoamericanas, entonces esa cuestión genera una seguridad y una forma de hacer las cosas que se mantiene mucho más estable. Aquí todo cambia mucho más rapidamente, la gente que está en la creación también tiene que estar atenta a esos cambios y responder a esa situación. Entonces bueno, asi a nivel formal decir ¿hay una fotografía latinoamericana? : No la hay. No existe UNA fotografía latinoamericana, porque hay influencias de todos lados. Pero hay realidades que son latinoamericanas y que no se dan en otros sitios. Y eso, yo creo que sí, sin duda produce una forma de ver los temas y una forma de enfrentarse a esa realidad muy particular, no?
Y también compleja, porque además empiezas como a generar aquello que estás pensando que le va a gustar a este “otro” que vive más allá, no?
Sí. pero yo te hablo incluso de los que han conseguido superar esa historia, por que a mi esa otra es la fotografía que menos me interesa, sin embargo es la fotografía que hoy sigue marcando el mercado. A Javier Silva siempre lo pongo como ejemplo de Perú: él ahora lo último que ha hecho es irse a la selva amazónica y desnudar a los indigenas bajo un toldito y ponerles un pescado en la boca, una cabeza de cocodrilo al otro, unos vestiditos de pescado a otro más. Son unas fotos horrorosas y , sin embargo, son las fotos peruanas que probablemente más venden en el mercado estadounidense. El está en “mapas abiertos” con un foto de un indígena con una araña en la cabeza y otra de una mujer con unos pescaditos en los ojos. Ha ido como cada vez evolucionando más en ese discurso, donde al final ya pues no le queda más que agarrar a los indígenas y no sé, no? qué más hacerles… Ya les pone vestiditos de peces, cositas, y todo eso.
O también Flor Garduño en México, o Mario Cravo Neto en Brasil. Todo eso representa como una cuestión mágica extraña, muy sensual, muy cargado de exotismo que gusta mucho en Europa. Y esa es una fotografía que no me interesa para nada. Que fue la fotografía que me aproximó a A.L. pero que después he pensado que lo más interesante no va por ahí.
¿Que no tiene mucho que ver contigo?
No, y que no tiene que ver con A.L. tampoco. O sea, tiene que ver en tanto hay una serie de gente interesante que la produce. Pero si hablamos de proporciones y de todo, tu no puedes representar la fotografía de un país con una indígena con las tetas al aire y un cántaro sobre la cabeza, porque es reduccionista!! y lo curioso es que yo creo que sigue siendo la fotografía de A.L. más conocida y la que más se demanda, no?
¿Como que a ese safari puedes ir si vienes acá, no? es como mostrar una pirámide egipcia…
O sea, con matices, pero lo de Paz Errázuriz (Chile) también tiene esos tintes de extrañeza, de magia, de tal, no? Entonces no dejan de ser en cada país los fotógrafos como más reconocidos fuera … que, bueno, yo creo que hay muchas más cosas en cada sitio y que van desde otro lado, que sugieren otros temas y que hablan de problemas más globales y más comunes, no?
Roberto Huarcaya (Perú) me decía “ yo cuando fui la primera vez a mostrar mi portafolios en París, la gente me decía que qué hacía con desnudos viviendo en Lima … Que eso estaba para otros ¿porqué vivir en Lima me marca hacer otras cosas?”
Tu crees que todos estos fotógrafos trabajando en la región, logran alguna transformación, logran algún cambio, logran imprimir algo en sus sociedades?
Yo… me gustaría que sí. Cada vez el medio ha ido colocando mejor el papel de la fotografía en un nivel subliminal, no? Entonces es muy difícil que los trabajos que estén mostrando cosas como muy fuertes consigan buenos espacios para exponer, para publicar las fotos.
Ya te digo, a nivel de prensa, la batalla está casi perdida. La prensa está muy mediatizada, está queriendo poner siempre mensajes de publicidad subliminal, presentando reportajes del “American Way of life” y “qué huay que viven los ricos”. Y todas estas cuestiones, que son más de compromiso, quedan apartadas. Sin embargo yo siento que continuar mostrando y reflejando con imágenes todas aquellas cosas que los medios se empeñan en no mostrar, genera en el espectador ciertas reflexiones y, como mínimo, denuncian. Ahora,… no sé si es muy efectivo a nivel de un cambio social asi en plan global….
Pero implícitamente me estás diciendo que sí lo son. Porque si hay otras imágenes que están vehiculizando una forma de hacer, es porque esas imágenes tienen un power tremendo. No son las que te gustan a ti, pero se usan en los medios.
O sea, que la fotografía tiene un poder impresionante, que genera opinión y que modifica la opinión, sin duda!!
Y, de hecho, estamos acostumbrados a que nos vendan todo con la fotografía. Con cualquier periódico ahora, no nos damos ni cuenta y siempre nos están vendiendo a través de las fotografías. Eso usado de otra manera, como poder de transformación es potente.
Tu me hablabas de transformación, hombre: lo que pasó con la foto de la niña con Napalm en la carretera de Vietnam, obviamente les dijo a los americanos, mirad que locuras están haciendo. Eso en ese momento cambió las perspectivas sobre la guerra, al ver una niña quemada corriendo. Esa foto fue un punto de inflexión y bajó la guardia de mucha gente. También “Minamata” de Eugene Smith es otro ejemplo.
Hoy en día ya, ha habido como un intento muy grande de desmerecer el valor real, de la realidad de la imagen, entonces ya se ha puesto todo entre comillas, y el prisma de la conceptualización, de que, bueno que la imagen no refleja ninguna realidad, de que todo es subjetividad.
Bueno, entonces ya todo el mundo ponemos entre comillas todo lo que vemos. También por una cuestión de saturación, no? Porque llegas a ver tantas cosas que ya el cerebro en un momento no las puede asumir. Tantas cosas tan violentas y tan desagradables que las pasas asi, a lo rápido.
O sea, sin duda el mismo poder de transformación que tuvo en un momento, ya no lo tiene. Sin embargo, yo creo que generando los discursos convenientemente, hablando de las cosas y mostrando la fotografía como un punto de partida y un punto de vista del autor, yo creo que sí se logran cosas.
Si no , no tendría mucho sentido todo lo que estoy haciendo y lo que estan haciendo los fotógrafos, lo que están trabajando. Hombre es que sí es cada vez es más difícil valorar qué cambias en la sociedad, porque no sabes para donde vamos, es una rueda que está funcionando de una forma…
En ese sentido, tengo la impresión que hay una primera lectura que es muy positivista, que lleva a esta pregunta tan simple (¿la fotografía puede transformar la sociedad?) de la que uno siempre parte como defendiéndose, no? Cuando, en el fondo, dices que hay otra fotografía – la publicitaria, por ejemplo – que está ganando, o sea que algo pasa muy fuerte con la fotografía.
De eso no tengo ninguna duda. Por eso está siendo tan vapuleada y tan controlada… Yo comparo el ejemplo de la foto con lo que pasó con el arte abstracto: en cuanto los muralistas mexicanos y todo esos movimientos, empezaron a agitar masas y explicar cómo funcionaban las cosas desde otro lado, automáticamente tuvo que venir
un cambio y un quiebre porque se empezaba a cuestionar demasiado lo que erra la sociedad. Y ahi el Arte abstracto vino de perlas para mirar a otro lado y no pensar mucho en eso. Con la fotografía documental pasó lo mismo: hubo un momento en que la fotografía documental mostraba muchas cosas y tenía un valor muy concreto, donde la gente cuestionaba. Ha habido un interés social, político, del Estado o de lo que quieras, para empezar a decir, “no, ojo que estos son puntos de vista de autores, no están mostrando realidades…”.
Sí, por otro lado los autores, con una mano en el corazón, también tienen que decir que efectivamente, más que no mostrar la realidad, que la imagen está construida.
Sí, es una cuestión social: como que de golpe pasas a constatar una cosa, de golpe pasas a constatar lo contrario, se pone todo entre comillas y la gente dice “ ante todas estas cosas que yo no puedo interpretar, digo NO, estos son como puntos de vista parciales”, que obviamente lo son.
Claro, entra en un relativismo complicado, como decir sí, ma non troppo. Es como cuando escribes la ley ¿ cómo redactar para que sea “eso” y no “lo otro”?. Uno se pasa años describiendo una imagen, llega otro y ve distinto.
Hoy mismo he dado una charla, guiada por la exposición, a un colegio de periodismo y había mucha gente muy conmovida: ese poder que tiene la fotografía, no lo tienen muchos medios. La gente decía “ no puedo creer lo que estoy viendo, no puedo creer que esto está pasando, mira cómo funciona esto y como explican los autores esta cuestión…” y hablaban de lo que estaban comentando los fotógrafos, que en la fotografía documental es el objetivo del autor: que se hable de lo que ellos están queriendo mostrar. Ante eso, se te hace muy difícil pensar que no tiene ningún tipo de poder de reflexión, o de transformación, o de despertar el interés en abrir otras cosas.
Pero, por otro lado, es cierto que está todo tan masificado que la repercusión que una imagen pueda tener en un momento determinado debe ser muy poca, porque la verdad es que los flujos y cantidades de cosas que nos dan y que vemos son muchas.
Es que a nivel de cambio social estamos en un momento en el cual todos hemos tirado un poco la toalla, no? De pensar que las cosas se pueden cambiar…
… al menos de la manera, o a la tasa de cambio, que estábamos proponiendo. Parecía que teniamos una palanca tan potente, que creiamos que un pequeño movimiento aquí iba a desplazar una cosa enorme por allá. Esas escalas se están viendo alteradas, cierto?
Claro, si por otro lado le das vuelta al discurso piensas: si no hacemos eso, ¿qué nos queda ya, no?
Bueno, primero tiene esa cosa inevitable; segundo, hay algo que haces que es como lanzar una botella en el mar también: que eventualmente te encuentras con otro que replique aquello sobre lo cual estás hablando y, con suerte, esta posibilidad nueva del trabajo en red, en que el “uno a uno” empiece a validarse de nuevo porque se multiplica de una forma insospechada hasta hace poco.
Y sobre todo el cambio en las escalas. Parece que al fin y al cabo uno puede acceder a lo que accede, es una tautología pero asi es: las cosas al final se convierten en circuitos mucho más concretos, poco a poco va sumando el granito de arena. Sí creo que es un muy buen momento. Hombre, uno de los objetivos de “Laberintos…” era ayudar a poner en común. Cuando yo empecé hace ya 7 años a viajar y encontrarme con fotógrafos, casi nadie conocía a nadie de otro país. Era muy raro, estaban los Centros de la Imagen y Elda Harrington, esos sí, conocian el entorno, pero luego a nivel de autores que se conocieran y hubiera un flujo de información, era muy poco. Por muchas cosas que se han ido dando, se ha empezadoa generar ese flujo de información entre creadores de diferentes ámbitos y lugares. Entonces tu te dices: primero, no estoy tan solo y, segundo, las cosas que nos pasan no son tan distintas, las problemáticas que tenemos en cada lado no son tan diferentes, eso va abr¡endo una expectativa.
Pasa que “transformación social” lo tenemos muy asociado a la revolución cubana, grandes cambios. Entonces da como miedo decirlo, pero yo creo que sí, que son de las pocas opciones que quedan.
En Santiago, la fotografía ha transformado la ciudad. Calles enteras cambiadas de escala con caras gigantes y edificios que te prometen cosas, como una mala película de ciencia ficción. O sea, si la fotografía no te está haciendo cosas, es porque ya estás definitivamente ciego.
A veces cuando nos preguntan si la fotografia documental puede provocar un cambio social, nos asustamos y decimos “noooo, pues en realidad no sé, la fotografía, el valor que tiene la fotografía,…” pero luego, cuando le das la vuelta y lo pones en prensa y ves lo que hace la fotografía publicitaria, y ves lo que hace la fotografía subliminal que te están vendiendo, y ves cómo mezclan los anuncios con la foto y como van trabajando los discursos, ahi ves que hay una comida de cabeza impresionante y esa sí podrias decir que provoca, o tiene la intención de provocar, un cambio social evidente, de consumo, de todo…
Entonces, claro, hay que tomar el argumento: si ellos pueden, entonces nosotros también.
Etiquetas: entrevista, sueño de la razón, teoría de la imagen, Transformación Social

