Imágenes de un pasado reciente

Tanques militares rodeando el Palacio Legislativo el día del golpe de Estado.  27 de junio de 1973.

Tanques militares rodeando el Palacio Legislativo el día del golpe de Estado. 27 de junio de 1973.

A propósito del archivo fotográfico de El Popular.

En Enero de 2006 el hallazgo de un archivo fotográfico que permaneció oculto durante casi 33 años aportó miles de imágenes de la historia contemporánea del Uruguay. Mientras el Centro Municipal de Fotografía[1] (CMDF) organizaba una muestra homenaje a Aurelio González, una parte sustanciosa de su obra volvió a ver la luz, en el sentido más estricto de esta expresión.

Texto de Lic. Isabel Wschebor y Lic. Magdalena Broquetas*

La historia reciente constituye una de las líneas de trabajo del CMDF. De acuerdo a esta definición, desde la conmemoración de los treinta años del golpe de Estado (junio de 2003), el CMDF viene digitalizando y documentando parte del archivo gráfico del diario El Popular, del que Aurelio González fuera Jefe de Fotografía.  La aparición del resto del acervo, conteniendo la mayor parte de los negativos de dicho diario, amplía considerablemente el marco temporal y el abanico de temas a analizar.

Entre la aventura y la militancia

Aurelio González en el edificio Lapido durante el hallazgo del archivo fotográfico de El Popular.  Enero de 2006. © Pablo La Rosa.

Aurelio González en el edificio Lapido durante el hallazgo del archivo fotográfico de El Popular. Enero de 2006. © Pablo La Rosa.

Aurelio González nació en una localidad de Marruecos llamada Uad-Lau el 14 de noviembre de 1931. A los 17 años, se trasladó a Islas Canarias donde permaneció cuatro años, mientras cumplía con el servicio militar.

Culminada “la mili”, evaluó la posibilidad de volver a Marruecos o encontrar mejor destino emigrando a América. Como no contaba con dinero, se embarcó varias veces como polizón hasta llegar a Montevideo en 1952 en un barco italiano llamado Andrea C.

Durante los primeros años trabajó en la fábrica metalúrgica Nervión y en la industria de la construcción. Muy tempranamente se acercó a los grupos españoles antifranquistas y poco tiempo después se insertó en los círculos allegados al Partido Comunista.

González se hizo “fotógrafo por casualidad”. Una tarde se presentó en la Casa España un señor llamado Lucio Navarro que había salido recientemente del Hospital Saint Bois y no tenía dinero, ni un techo donde quedarse. Aurelio lo albergó por un tiempo en su casa, mientras terminaba de reponerse de una enfermedad pulmonar y procuraba un mejor sitio donde vivir. Habiéndose recuperado, Navarro le ofreció enseñarle fotografía como retribución del buen trato recibido. Poco tiempo después, comenzó a colaborar honorariamente con fotografías para el semanario comunista Justicia.

Con la creación del diario El Popular[2], en 1957, la actividad fotoperiodística se hizo más intensa y González pasó a trabajar, junto con un equipo de fotógrafos, en el nuevo diario. Las fotografías de los barrios obreros de Montevideo como el Cerro, la Teja o Nuevo París, los reclamos de los trabajadores que allí vivían, sus organizaciones sindicales y sus manifestaciones, constituían los principales intereses del “diario de la clase obrera”.

El 30 de noviembre de 1973 el gobierno dictatorial clausuró definitivamente El Popular y prohibió la actividad profesional de González y su equipo de fotógrafos. Aurelio permaneció en Uruguay hasta setiembre de 1976, cuando fue asilado por la Embajada de México y partió exiliado hacia dicho país.

Las fotografías de la huelga general de 1973 que llevaba consigo se convirtieron en símbolos de lucha y denuncia contra la dictadura uruguaya en el exterior. Estas imágenes viajaron con Aurelio González por España, Holanda, Francia, Portugal y Cuba y se reprodujeron en los boletines de casi todas las comunidades de uruguayos exiliados en distintos países.

El 15 octubre de 1985, Aurelio volvió a Uruguay, reinsertándose en su actividad periodística en La Hora Popular. Tres años después, viajó a Santiago de Chile para registrar los festejos populares a raíz de la caída del régimen de Augusto Pinochet y en el año 2003 volvió a España donde permaneció hasta el 4 de octubre de 2004.

Actualmente continúa su actividad fotográfica, colaborando en distintos períodos con Carta Popular, Voces del Frente y El Popular.

Movilización estudiantil junto a las ocupaciones de los liceos Rodó, Bauzá, Número 8, 6 y 16 en reclamo de mayor presupuesto. Año 1964 (aprox.)

Movilización estudiantil junto a las ocupaciones de los liceos Rodó, Bauzá, Número 8, 6 y 16 en reclamo de mayor presupuesto. Año 1964 (aprox.)

Represión de la Guardia Republicana durante un acto de repudio a la agresión policial del 1 de Mayo, ocurrida dos días antes. 3 de mayo de 1968.

Represión de la Guardia Republicana durante un acto de repudio a la agresión policial del 1 de Mayo, ocurrida dos días antes. 3 de mayo de 1968.

Historia de un reencuentro

Durante los primeros meses de 1973, la inminencia del golpe de Estado llevó a Aurelio González a buscar dentro del Edificio Lapido -sede de El Popular- un escondite apropiado para el archivo gráfico del diario. Un espacio ubicado detrás de la pantalla del Cine York, al cual podía accederse desde el mismo diario, fue uno de los refugios elegidos para preservar este material de las usuales requisas efectuadas por las fuerzas represivas tiempo antes del golpe. No obstante, preocupado por las condiciones de conservación de los negativos, González finalmente decidió resguardarlos en lugares más aislados dentro del edificio.

El 9 de julio de 1973 El Popular fue allanado y clausurado por algunos días.  Para ese entonces, las imágenes tomadas por más de quince años por el equipo de fotógrafos del diario se hallaban cuidadosamente escondidas en un lugar que únicamente González conocía. Sin embargo, todavía circulaba en la redacción del periódico material gráfico generado durante los días siguientes al golpe de Estado. Se trataba de los testimonios fotográficos de la huelga general, decretada por la Convención Nacional de Trabajadores el 27 de junio de 1973 en respuesta a la ruptura institucional. Nuevamente Aurelio asumió la responsabilidad de salvaguardar y preservar este material.

Días más tarde, González retiró los negativos de una grúa abandonada, ubicada en la terraza del edificio lindero al Lapido, que había servido de escondite durante los días de clausura de El Popular y decidió mantenerlos en un sitio alejado de la redacción. En adelante, estos rollos siguieron un itinerario tan extraordinario como la historia de vida de su custodia. “Había como un cordón umbilical entre los negativos y yo”, confiesa. “Era una responsabilidad que yo me había tomado. Es más, si se hubiesen perdido nadie me hubiera preguntado cómo ni cuando, era un problema mío. Yo pensaba ‘esto algún día va a tener valor’. O sea, iba a ser necesario porque si yo salía a la calle a registrar la historia del  golpe cómo los iba a regalar.”[3] Resguardados en un escondite dentro de un taller mecánico o en “berretines” hechos por el propio González en sus sucesivas viviendas de la calles Rivera y Washington, los rollos permanecieron sin ser capturados hasta setiembre de 1976, fecha en que Aurelio les llevó consigo a la ciudad de México.

Durante el exilio de González en México y su estadía en España y Holanda, estas fotografías circularon ampliamente por diversos ámbitos de denuncia de la dictadura uruguaya.

Una vez restaurada la democracia, González regresó de su exilio con la preocupación de recuperar la otra parte del archivo fotográfico, escondido meses antes del golpe de Estado. Con desolación y asombro comprobó que las obras realizadas en el Edificio Lapido durante la dictadura habían provocado importantes cambios en su estructura, por lo que no fue posible ubicar los negativos.

En 1996 se realizaron nuevas obras en el Edificio Lapido, construyéndose un gran parque de estacionamiento que ocupa los dos subsuelos anteriormente pertenecientes a El Popular.

Diez años después, en enero de 2006, fue hallada en muy buenas condiciones la mayor parte de los negativos que fueran ocultados en 1973, en un lugar alejado del escondite original. El material recuperado -actualmente custodiado por el CMDF- está compuesto por 80 latas de negativos de 35mm, utilizadas en las décadas de 1960 y 1970 por fabricantes de material fotográfico, tres bolsas de plástico y una caja de cartón. Se trata de 48.188 negativos de 35mm.  Las fotografías que aparecieron fuera de las latas habían sido escondidas en una valija que no fue encontrada.

Manifestación en la avenida 18 de julio durante la huelga general. 9 de julio de 1973.

Manifestación en la avenida 18 de julio durante la huelga general. 9 de julio de 1973.

Recorriendo los años sesenta: movilización popular, autoritarismo y  cotidianeidad  desde la óptica de El Popular

Las fotografías tomadas por Aurelio González -y en general las publicadas por El Popular- registran la condiciones laborales y las luchas de los sectores trabajadores.  Durante los años cuarenta se consolidó en Uruguay una “clase trabajadora” que en el correr de la década siguiente creció cuantitativamente, viendo a su vez reforzada su capacidad de movilización y de presión.[4] Las fotografías del “mundo del trabajo” fueron una constante durante todo el período de aparición de El Popular. Los registros de conflictos sectoriales, paros generales, huelgas y movilizaciones dan cuenta de esta voluntad de reflejar el accionar y la trascendencia de las reivindicaciones del movimiento sindical. En esta dirección, los congresos de unificación sindical de 1964 y 1966 recibieron una cobertura fotográfica especial que trascendió ampliamente el tratamiento que otros medios de prensa dieron al tema. Las notas periodísticas acerca del Congreso del Pueblo, realizado en 1965, también fueron acompañadas de varias fotografías en las que puede apreciarse el clima de la vida sindical del momento.

En este rubro también fueron documentadas las marchas de los “cañeros”[5] en  demanda de tierras y derechos laborales.

Un jalón importante de esta historia gráfica del movimiento sindical lo constituyen las fotografías de las ocupaciones de fábricas durante la huelga general realizada por la CNT en respuesta al golpe de Estado.[6] El seguimiento fotográfico de la cartelería y las “pintadas” de las dos primeras semanas de la dictadura permite una aproximación a las consignas y al tono de la resistencia popular en esta etapa de la lucha antidictatorial.

Las fotografías de El Popular constituyen, por tanto, una fuente privilegiada para aproximarse al acontecer político en el espacio público.  Hasta el momento hemos señalado entre los temas visibles en este archivo, los relacionados con el accionar de la sociedad movilizada.  Desde otro punto de vista, a través de éstos  registros puede conocerse la respuesta estatal a las movilizaciones y a la importante actividad que se desplegaba en las calles. En este sentido el testimonio fotográfico resulta especialmente rico para tomar contacto con la  violencia estatal que pautó este período histórico.[7] Varias de las imágenes exhiben escenas de represión por parte de la Guardia Metropolitana y, desde 1968, de las Fuerzas Armadas[8], aportando información acerca de las características de ese accionar (intensidad, tipo de armamento, número de efectivos, entre otros factores). Por otra parte, indirectamente los años de autoritarismo y represión están reflejados en las múltiples fotografías de velorios y entierros de  estudiantes y trabajadores asesinados entre 1968 y 1973.[9]

El agente de Inteligencia y Enlace Tellechea apuntando a Aurelio González durante las manifestaciones en repudio a la invasión estadounidense a Santo Domingo. Mayo de 1965. Fotografía digitalizada a partir de la reproducción de papel.

El agente de Inteligencia y Enlace Tellechea apuntando a Aurelio González durante las manifestaciones en repudio a la invasión estadounidense a Santo Domingo. Mayo de 1965. Fotografía digitalizada a partir de copia en papel.

La historia de los partidos políticos también resulta enriquecida con estas fotografías que fijan las imágenes de los grandes actos, las convenciones partidarias y la campañas electorales de la época. Numerosos registros dan cuenta de la campaña electoral del Frente Amplio de 1971[10], especialmente llamativa por la importante actividad de su militancia y las innovaciones en materia de propaganda. Asimismo, muchos de los rostros de la escena política de estos años se ven retratados en este archivo, que deviene un insumo de importancia para identificar y conocer a muchos de estos personajes. En este sentido, una serie emblemática la constituyen las imágenes de la última sesión del Parlamento, en la madrugada del 27 de junio de 1973.

Esta es también una valiosa fuente de información para el estudio de la vida cotidiana de los años sesenta. Además de la convulsionada escena política, los fotógrafos del diario comunista captaron las calles y los espacios verdes de la capital, así como dos de los lugares de ocio preferidos por los montevideanos: las canchas de fútbol y las playas.  Se trata entonces de un material rico para el conocimiento de los usos, las costumbres y la vida material de parte de la sociedad uruguaya.

Si bien contemplan los diferentes temas mencionados, las fotografías de los quince días posteriores al golpe de Estado del 27 de junio de 1973 merecen considerarse como un conjunto independiente. Testimonio de la resistencia popular, las imágenes de las ocupaciones de fábricas y centros de estudio durante la huelga general y la manifestación del 9 de julio,  dan cuenta de algunas de las principales acciones de la primera etapa de la lucha antidictatorial, cuando todavía existía un margen para la acción pública.[11]

En los días posteriores al golpe, los  fotógrafos de El Popular priorizaron el registro de la respuesta sindical organizada. En contraste con la abundante cantidad de fotografías de los interiores de las fábricas o locales de estudio ocupados y de los pasacalles y las pintadas que adornaban la ciudad, prácticamente no se captaron otros aspectos del acontecer que también aludían al quiebre institucional. Esto último sirve como ejemplo del tipo de recaudos teóricos y metodológico que necesariamente deben ser tenidos en cuenta a la hora de utilizar estas fotografías como fuentes históricas.[12] Efectivamente, un observador ingenuo percibiría en los trabajadores retratados cierta actitud triunfalista: lejos de reflejar temor, sus rostros lucen alegres y esperanzados. El puño en alto confirma la decisión de lucha. Y es que estas imágenes no sólo son testimonio de un acontecimiento histórico puntual como lo fue la huelga general; también nos dicen cómo querían/debían ser vistos esos trabajadores. Según algunas líneas interpretativas del pasado reciente, parte de los militantes de las izquierdas de la época creía en la existencia de sectores progresistas dentro de las Fuerzas Armadas, capaces de encauzar lo que comenzaba como un quiebre institucional en una revolución de carácter nacional-popular[13]. Existía por tanto una dosis de esperanza en los actores de la época de que éste fuese el comienzo de un proceso de cambios valorado como positivo. Tomadas en este contexto, las fotografías realizadas por los integrantes del vocero oficial del Partido Comunista podrían estar expresando este clima en el que se entrelazó la esperanza y la incertidumbre. Constituirían asimismo un aliciente para la continuación de esa lucha que se preveía larga. Lejos de confirmar esta posibilidad, los acontecimientos posteriores no dejaron lugar a dudas acerca de la naturaleza del nuevo régimen pautado por el terrorismo de Estado y la liberalización económica.[14] Para ese entonces estas fotografías circulaban en los ámbitos clandestinos de militancia y entre las comunidades de exiliados convertidas en íconos de la resistencia a la dictadura.


* Investigadoras en historia del Centro Municipal de Fotografía.

[1] El CMDF, creado en noviembre de 2002, pertenece a la Intendencia Municipal de Montevideo. Las principales líneas de trabajo de esta institución pueden consultarse en la página web http://cmdf.montevideo.gub.uy

[2] El Popular sustituyó al Semanario Justicia, transformándose en el nuevo órgano de prensa oficial del Partido Comunista.

[3] Entrevista a Aurelio González realizada por Isabel Wschebor, Centro Municipal de Fotografía, Montevideo,  18 de enero de 2006.

[4] Para el estudio del nacimiento y la consolidación de esta nueva “clase” trabajadora véase: Rodolfo Porrini, La nueva clase trabajadora uruguaya (1940-1950),  Montevideo, Departamento de Publicaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación  Universidad de la República,  2005.

[5] La expresión alude a los trabajadores cortadores de caña de azúcar de Bella Unión (departamento de Artigas situado al norte de Uruguay), organizados en la Unión de Trabajadores Azucarareos de Artigas (UTAA) a instancias del líder tupamaro Raúl Sendic.   Sobre la sindicalización de los trabajadores rurales véase:  Yamandú, González Sierra, Los olvidados de la tierra, Montevideo, Nordan-CIEDUR, 1994 y Samuel Blixen, Sendic, Montevideo, Editorial Ediciones Trilce, 2001.

[6] Un estudio detallado de los quince días de la huelga general puede encontrarse en Álvaro Rico (coord.),  15 días que estremecieron al Uruguay. Golpe de Estado y huelga general. 27 de junio – 11 de julio de 1973, Montevideo, Editorial Fin de Siglo, 2005.

[7] Para un acercamiento al tema de la violencia política ejercida por el Estado en este período puede consultarse el trabajo de Selva López, Estado y Fuerzas Armadas en el Uruguay del siglo XX, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1985, caps. IV al VII.

[8] En simultáneo con la adopción de “medidas prontas de seguridad”, en junio de 1968, el presidente Jorge Pacheco decretó la militarización de los funcionarios de la banca oficial y de la administración de las empresas del Estado.  A través de esta medida se le encomendaba a las Fuerzas Armadas la represión de los conflictos laborales y el mantenimiento de los servicios estatales. Al año siguiente esta medida se extendió a los empleados de la banca privada.  Para una cronología de la escalada represiva por parte del gobierno véase: Carlos Demasi (coord..), La caída de la democracia. Cronología documentada, Montevideo, Fondo de Cultura Universitaria, 1997.

[9] El asesinato del estudiante Líber Arce el 14 de agosto de 1968 en el contexto de una movilización inauguró una lista de víctimas mortales cuyo número fue en ascenso hasta el golpe de Estado.   Las muertes de estudiantes producto de la represión de la policía y de las Fuerzas Armadas caracterizaron a los gobiernos de Jorge Pacheco y Juan María Bordaberry y marcaron un punto de inflexión con respecto a  la tradición política del  país, alejada de este tipo de acontecimientos.

[10] En 1971 se formó la coalición de izquierdas “Frente Amplio”, que intervino por primera vez en las elecciones nacionales de noviembre de ese año.   En esta oportunidad el Frente Amplio logró una votación “histórica”, obteniendo la adhesión del 18, 28% del electorado.  El surgimiento del Frente Amplio puede cotejarse en: Miguel, Aguirre Bayley, El Frente Amplio. “La admirable alarma de 1971”. Historia y documentos, Montevideo, EBO, 2005 (2ª ed. ampliada).

[11] Las  principales acciones de resistencia a la dictadura uruguaya pueden verse en: Virginia, Martínez, 1973/1985. Hechos, voces, documentos. La represión y la resistencia día a día, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 2005. Sobre la actividad de resistencia a la  dictadura en el exterior del país véase también Vania Markarian, Idos y recién llegados. La izquierda uruguaya en el exilio y las redes transnacionales de derechos humanos (1967-1984), México, Ediciones La Vasija, 2005.

[12] Sobre este punto confróntese la propuesta de Boris Kossoy en Fotografía e Historia, Buenos Aires, La marca, 2001, caps. I y II.

[13] La supuesta existencia de una facción “progresista” en las Fuerzas Armadas uruguayas del período, así como sus vinculaciones con algunos partidos políticos (en especial el Partido Comunista) y con el movimiento sindical  son temas que todavía no han sido estudiados en profundidad.  En otro trabajo nos aproximamos al contenido de las documentos castrenses publicados en el contexto de la insubordinación  militar de febrero de 1973 y a las reacciones públicas que estos suscitaron en los partidos políticos y en la CNT. Ver: Magdalena Broquetas, Isabel Wschebor, “El tiempo de los ‘militares honestos’. Acerca de las interpretaciones de febrero de 1973, en:  Aldo Marchesi, Vania Markarian, Álvaro Rico, Jaime Yaffé, (comp.), El presente de la dictadura. Estudios y reflexiones a 30 años del golpe de Estado e n Uruguay, Montevideo, Ediciones Trilce, 2004, pp. 75-90.

[14] Véase Francois, Lerin, Cristina, Torres, Historia política de la dictadura uruguaya. 1973-1980, Montevideo, Editorial Nuevo Mundo, 1987 y Gerardo Caetano y José Rilla, Breve historia de la dictadura (1973-1985), Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1998 (2ª ed.).

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Un comentario para “Imágenes de un pasado reciente”

  1. La foto "Manifestación en la avenida 18 de julio durante la huelga general. 9 de julio de 1973", no es ni de la avenida 18 de julio, ni de la huelga general de 1973. Por las vestimentas, la geografía, y los carteles que mentan a la UTAA, seguramente es de una de las marchas cañeras de la década del 60 y en alguna ciudad del interior.

  2. mostrar fotos del acidente ocurrido en la carretera federal mexico tulancingo del dia 14 de enero de 1971 el motivo es de que ai murio un familar y quisiera tener unas fotos por que yo estaba muy pequeño y el accidentado era me padre se lo pido como un favor muy espesial claro que si esposible subir o mandarme las fotos este es mi correo margariny-69@hotmail.com grasias el encabesado era gasolina vs cerveza ocurrido en el estado de hgo

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