Yolanda Andrade es una exquisita observadora de la Ciudad de México y una de las más complejas intérpretes de la cultura popular. Su trabajo rescata el carácter ficticio de las relaciones sociales que se dan en el territorio urbano.
As fotografias que me importam são as que transformam – criam marcas; provocam aberturas (mesmo mínimas). As outras adornam a paisagem, cultivam a vaidade do fotógrafo, exibem a inteligência do autor – mas, simplesmente, não são táteis, não me tocam.
Cuando nos encontramos hace poco en Santa Cruz, Cia de Foto había mencionado un concepto muy interesante para referirse a la re-visión contemporánea de las fotografías de Claudia Andujar; se habló de “resignificación” de esas fotografías.
Claudi Carrera (Barcelona, 1973) es fotógrafo, curador, investigador y crítico. Entre su Cataluña natal y su América latina de adopción, es difícil que esté por más de un mes en un mismo país. Su proyecto “Laberinto de Miradas” ya recorre la región.
Lo que estamos viviendo es una radical democratización de la fotografía. La revolución digital ha permitido que millones de personas tengan acceso a una cámara de fotos. Un aficionado puede conseguir una calidad técnica similar a la de los profesionales más refinados.
Es un espacio de investigación y divulgación cultural. En este primer número, el ejercicio es alrededor de “Fotografía e transformaçao social”. Las transformaciones que la fotografía propone, desde los proyectos de revolución social hasta los de transformación personal. Intima una, amplia la otra. Documental una, construida la otra. Reportajes para unos, series para otros, siempre la fotografía como protagonista privilegiada de la producción cultural. Por ejemplo, el registro hecho por una fotógrafa profesional brasilera de indios Yanomami, numerados para su identificación en un proceso de vacunación, leídos 40 años después y comentados en un diálogo contemporáneo junto a las imágenes de un cura aficionado a la fotografía e inmerso en las comunidades agrícolas paraguayas, devastadas luego por los esbirros de Stroessner. O la fotografía como testigo de un par de abuelos que transforman sus vidas pasados los 80, casándose en La Paz “hasta que la muerte los separe”. También el trabajo documental de jóvenes de comunidades mapuche, que resignifican sus vivencias apoyados por el registro de la fotografía, aprendida en talleres y puesta en valor por su circulación. Junto a estas imágenes testimoniales, la búsqueda contemporánea de la transformación personal, en construcciones que usan la fotografía y estiran sus posibilidades creativas o incluso, las declaraciones de un curador español que se pregunta si acaso la fotografía no transforma, para qué invertirán tanta plata en campañas publicitarias? Un centenar de páginas que interpelan desde la fotografía sudamericana a la realidad cultural donde vivimos.